Isla de Java, Indonesia. Itinerario de 6 días

Indonesia, junio 2017

Este es el itinerario de los 6 días que dedicamos a la isla de Java que realizamos durante nuestro viaje a Indonesia entre los meses de junio y julio. Entre los muchos atractivos de la isla destacan sin duda sus espectaculares templos y fascinantes paisajes volcánicos. A continuación dejamos el esquema de nuestra ruta y el diario de viaje con el detalle de cada una de las etapas:

Día 1: Llegada. Yogyakarta

Entramos a la isla por Yogyakarta, una de sus ciudades más importantes, cuyo principal atractivo es la cercanía a los complejos de templos de Prambanan y Borobudur, aunque dedicarle un poco de tiempo no está nada mal porque tiene también su atractivo. Al llegar se muestra bastante caótica, invadida por las motos y con bastante tráfico, pero explorando un poco puedes encontrar también rincones tranquilos, auténticos y muy interesantes. Nos alojamos en Aloha Hotel Yogyakarta (Jl.Prawirotaman I Mg III 573 B, Yogyakarta), regentado por un español de Almería que lleva más de treinta años viviendo allí con su familia. El hotel está muy bien situado, cerca de una zona repleta de restaurantes y servicios y la atención del personal es impecable y muy cercana.

Dedicamos el día a dar una vuelta por la ciudad. Es verdad que nos encanta y estamos acostumbrados a caminar, para nosotros la mejor manera de explorar las ciudades y acercarse a sus gentes, pero en este caso la ciudad es difícil de transitar con tanto tráfico y sin aceras. Quizá lo más práctico sea moverte en becak (especie de rickshaw motorizado), al menos para llegar a la zona céntrica.

La calle Malioboro es la arteria principal de la ciudad, caótica, ruidosa y masificada pero auténtica e imprescindible, no te la pierdas. Está llena de pequeños puestos al aire libre y tiendas de todo tipo, donde las familias pasean y se sientan a comer en pequeños warungs. Para volver a la zona de nuestro hotel a cenar cogimos un becak y la experiencia fue muy divertida, sientes que te vas a salir de la moto en cualquier momento, por no decir que dos personas caben muy justitas… Cenamos en el Warung Heru (Jl. Prawirotaman No.1, Brontokusuman, Mergangsan, Kota Yogyakarta) unos platos de nasi pecel y nasi goreng con cervezas Bintang. Muy recomendable y a buen precio.

Día 2: Amanecer en Borobudur y atardecer en Prambanan

Nuestro segundo día en Java fue muy completo. Al llegar al hotel el primer día nos ofrecieron una excursión para ver el amanecer en el templo de Borobudur. En un principio la idea era hacerlo por nuestra cuenta, ya que habíamos leído en otros blogs que se podía hacer en transporte público, pero al ver que en realidad la excursión consistía simplemente en los desplazamientos y la entrada al templo y después tendríamos tiempo libre para ver el templo a nuestro aire, decidimos cogerla para simplificar y ganar tiempo. Eso sí, tocó madrugar. A las 4 a.m. salimos del hotel y regresamos sobre las 11 a.m.

Vemos amanecer desde una colina cercana al templo de Borobudur. La estampa es bella, aunque el templo se encuentra alejado y no se ve con demasiada claridad. La niebla crea una atmósfera interesante. La posterior visita al templo sí es impresionante. Se trata nada más y nada menos que el monumento budista más grande del mundo, una inmensa estructura de estupa piramidal construida entre los siglos VIII y IX repleta de relieves, estatuas y pequeñas estupas. Es uno de los lugares más importantes para el budismo a nivel mundial, referente de peregrinación y, como no, uno de los lugares imprescindibles de la isla de Java y toda Indonesia.

De vuelta al hotel decidimos que, después de comer, sería un buen momento para ir a conocer el templo de Prambanan. De nuevo, compramos una excursión en el alojamiento para facilitarnos los desplazamientos al templo (a un precio muy ajustado) que incluía también un espectáculo al aire libre de Ramayana. El conjunto de templos de Prambanan es otro de los lugares imprescindibles de la isla. En este caso se trata de templos hindúes del siglo X que se despliegan en un recinto que puedes recorrer poco a poco caminando. El atardecer sobre las ruinas es fascinante, uno de los momentos mágicos del viaje.

Prambanan

El espectáculo de Ramayana lo hacen en un escenario al aire libre con las ruinas iluminadas de Prambanan de fondo, muy buena estampa. No obstante, se nos hizo un poco (bastante) largo y monótono, y nos costó mantenernos despiertos y no caernos de los asientos (quizá también nos pasó factura el jet lag…), pero es una buena oportunidad para conocer un poco más de la cultura de Indonesia. Interesante la orquesta en directo y los distintos instrumentos utilizados.

Día 3: Kraton de Yogyakarta. Vuelo a Surabaya

Contratamos en la calle un becak para llegar hasta el palacio de Yogyakarta, es decir, el Kraton Ngayogyakarta Hadiningrat. Construido en el siglo XVIII, es un lugar interesante para seguir conociendo la historia de Java. Tiene varios edificios de madera y patios donde pueden contemplarse objetos pertenecientes a la familia real, cuadros, etc. Un par de horas puede ser un tiempo razonable para recorrer el complejo aunque, como siempre, esto depende mucho del interés particular de cada uno.

Después de visitar el Kraton regresamos en becak al Warung Heru para comer de nuevo nasi pecel, ayam y unos cafés Toraja. Por la tarde tomamos un vuelo hacia Surabaya para adentrarnos en el área del volcán Bromo. Hay muchas maneras de hacer el desplazamiento hasta allí, por ejemplo, en una minivan con varias personas y unas 12 horas de viaje. Para aprovechar el tiempo optamos por la más rápida, el vuelo a Surabaya y, desde allí, un trayecto en coche privado negociado con un conductor hasta la localidad de Cemoro Lawang. El vuelo duró dos horas y esa noche nos alojamos en un hotel en el propio aeropuerto, Ibis Budget con desayuno. El hotel correcto y suficiente para una noche de paso.

Día 4: Traslado en coche hasta Cemoro Lawang. Miradores del Bromo

Nos recoge nuestro conductor y salimos directos hacia el pueblo de Cemoro Lawang con destino el hotel Lava View Lodge Hotel, que está fuera del Parque Nacional de Bromo Tengger Semeru pero muy cerca de la ruta de los miradores. Preparando el viaje nos llegaron comentarios y leímos en varios blogs que la aproximación al área del Bromo era un poco conflictiva y había posibilidad de ciertos timos, pequeñas mafias, etc. Por ello, el trayecto en coche lo contratamos con antelación para evitar perder tiempo y complicaciones. A este respecto, lo único a destacar es una pequeña parada que tuvimos que hacer en medio de la carretera para dar una “propina” a un pequeño grupo de personas con cara de pocos amigos que gestionó sin problemas nuestro conductor.  

El trayecto dura unas tres horas y, a medida que te vas acercando a la zona, la vegetación se va haciendo cada vez más espesa y se nota que la altura va subiendo. El paisaje es precioso. Al llegar al hotel cerramos allí mismo el traslado para el día siguiente para no tener que gastar tiempo buscando un conductor. El hotel Lava es sencillo pero está bien. Tiene restaurante donde se puede desayunar, tomar un té, comer y cenar, con buena comida y precios razonables.

Después de instalarnos decidimos explorar la zona. Cada vez va haciendo más frío y van apareciendo en las calles, no se sabe muy bien de donde, vendedores de bufandas y gorros de colores imposibles. Comemos en un warung muy pequeñito y tranquilo con dos paisanos del pueblo. Probamos nasi rawon y nasi pecel (es la tercera vez que lo comemos, somos conscientes, pero nos encanta…).

Después de comer comenzamos a caminar por la ruta que teníamos intención de hacer para ver el amanecer al día siguiente y llegamos hasta el mirador. Es una ruta bastante sencilla al principio pero empinada al final. Cuando llegamos arriba la niebla baja impide ver las vistas del volcán pero, con un poco de paciencia, la niebla se disipa y podemos ver perfectamente los conos volcánicos sobre el mar de arena. Además, el paseo en sí mismo merece la pena. A los lados del camino pequeñas huertas, terrazas de cultivo y alguna pequeña y humilde vivienda. De vuelta, un amable campesino nos ofrece llevarnos en su tractor.

Al llegar al hotel tomamos un té que caliente que nos viene al pelo pues el frío es ya más que notable. Cenamos en el restaurante del hotel Lava que estaba muy animado. Momento perfecto para terminar de preparar la visita del día siguiente, que haremos caminando y por nuestra cuenta, para ver amanecer sobre el Bromo. Esta noche pasamos mucho frío en la habitación. No hay calefacción y, aun durmiendo con camiseta térmica y forro polar, nos costó coger el sueño. La oscilación térmica en esta zona es muy acusada. De todas formas la noche será corta, el despertador sonará las 3 a.m.

Día 5: Volcán Bromo: amanecer, mar de arena y cráter. Traslado en coche hasta Banyuwangi

Normalmente la gente contrata un jeep que les viene a buscar al hotel y les deja a un kilómetro de ascenso a pie de los miradores. Nosotros preferíamos hacerlo por nuestra cuenta y así lo hicimos. Aunque no éramos los únicos, no vimos demasiada gente haciendo la ruta caminando. Para el camino de subida, de noche cerrada, no olvides frontal o linterna (no hay ningún tipo de iluminación) y ten cuidado con los jeeps que, continuamente, te van adelantando por el camino y cubriendo de polvo y gasoil mal quemado.

Llegamos diez minutos antes de que comenzara a amanecer (consulta a qué hora amanece según la época del año) y buscamos un lugar para verlo nosotros solos, entre un mirador y otro. Observar la evolución de las luces del alba sobre el mar de lava, donde emergen los volcanes entre la niebla, es realmente hipnótico. Tenemos la suerte de disfrutarlo en silencio y a solas. La escena es espectacular y te sientes en el techo del mundo. Después de disfrutar este momento iniciamos el descenso.

El siguiente objetivo era llegar caminando hasta el cráter del volcán Bromo por nuestra cuenta. El día anterior localizamos un caminito de bajada “extraoficial” hasta el mar de lava, así que bajamos por él, eso sí, teniendo la sensación de que éramos unos forajidos y que en cualquier momento alguien nos iba a interceptar por el camino. Nuestra intención no era no pagar la entrada al parque, sino poder hacerlo por nuestra cuenta, sin prisa y a nuestro aire (algo difícil de conseguir entrando por la entrada principal). Finalmente fue muy fácil y en poco tiempo atravesamos el mar de arena y llegamos a las escaleras de subida al cráter. Es interesante ver el volcán, en activo, y recorrer la explanada del mar de arena donde te vas cruzando con gente de todo tipo, a caballo, en moto… a veces pareces estar en un western o una película de mad max. A la vuelta del cráter, subimos por otro caminito cercano al hotel Cemara Indah y desayunamos en nuestro alojamiento.

Nuestro siguiente destino era el complejo volcánico Kawah Ijen. Al no tener excursión contratada, acordamos previamente el desplazamiento con conductor privado. El problema que veíamos a las excursiones es que normalmente organizaban la visita al Bromo y al Ijen en el mismo día y nos parecía una auténtica una paliza innecesaria. Con nuestro plan, llegaríamos al hotel tranquilamente, pasaríamos la noche y el día siguiente completo allí y, esa segunda noche, haríamos la visita al Kawah Ijen. Del Bromo a la zona del Ijen hay unas 5 horas.

Nos alojamos en Watu Dodol (Jl. Raya Situbondo KM 14 Watu Dodol, 68462 Banyuwangi), un hotel tipo resort al lado del mar, con vistas a la isla de Bali. Tiene un restaurante razonable y está muy bien de precio. El tiempo que estuvimos allí nos dedicamos a pasear por el complejo, dormir y darnos algún baño en la piscina. Fue un pequeño paraíso después de tanto madrugón para ver los amaneceres y la ruta al Bromo. En el hotel te ofrecen la posibilidad de coger una excursión al Ijen que sale a las 12 p.m., te lleva al lugar del que parte el trekking y, allí, un guía te acompaña en el ascenso y bajada al cráter para ver el famoso blue fire, con regreso al hotel a las 9 de la mañana. Negociamos un precio razonable y la contratamos.

Día 6: Volcán Kawah Ijen

00:00 a.m. Salimos del hotel hacia el Kawah Ijen. Por el camino, recogemos a cuatro chicos franceses y dos chicas alemanas en sus correspondientes alojamientos y llegamos hasta el lugar del que parte el trekking. Allí nos entregan el equipo necesario, una máscara de gas para protegernos de los vapores de azufre que emanan del cráter. La ruta no es de gran dificultad pero, como siempre, depende del nivel de cada uno. Quizá la parte que puede complicarse más, dependiendo del clima y la cantidad de gente, es la bajada al cráter. Una recomendación: intenta subir lo más rápido que puedas para llegar de los primeros.

Toda la ruta hasta llegar a la fuente de blue fire se realiza de noche (precisamente para poder ver el blue fire), y esto convierte el camino en una experiencia distinta y especial. Inicialmente la pendiente es bastante acusada, si bien, se aguanta bien porque el tramo no es demasiado largo. Después de la subida cruzamos un paso estrecho con bastante viento y frío. Otra recomendación: lleva ropa de abrigo (sobre todo si vas a quedarte luego a ver amanecer sobre el lago Kawah Ijen).

Las luces de los frontales de la gente que caminan en fila hacia el cráter parecen formar una curiosa serpiente que avanza por la montaña. Realizamos el descenso por el cráter, unos 200 metros, muy despacio, sobre rocas un tanto inestables. Este tramo con lluvia se debe complicar bastante. Tenemos suerte y el tiempo acompaña, además, hemos hecho la subida muy rápido y hemos llegado casi los primeros. Esto facilita la bajada. Por el camino nos cruzamos con los mineros que suben cargados con bloques de azufre a la espalda. Tremendo y durísimo trabajo. La bajada es espectacular, te sientes entrando al mismo centro de la tierra.

Finalizado el descenso, llegamos al lugar donde pueden verse las famosas llamas azules o Blue Fire, emanaciones de gases de azufre expulsados por las grietas del volcán que al entrar en contacto con el aire entran en combustión tomando ese color típico azulado. Nos ponemos las máscaras. Cada cierto tiempo el viento nos envía una nube de emanaciones de azufre que traspasa las máscaras y hace complicado respirar. Efectivamente, aquí podemos ver las llamas azules, como de otro mundo.

Al fondo están los mineros trabajando en el que, sin duda, es uno de los trabajos más duros del mundo. El aire es irrespirable, parece que estamos en el mismísimo infierno. Se hace complicado disfrutar del momento si tienes un mínimo de empatía hacia esta gente (por muy acostumbrados que en teoría estén a esas condiciones…). En este caso, el video que grabamos allí abajo vale más que mil palabras:

A la vuelta, la subida del cráter se hizo lenta y un poco complicada por la cantidad de gente que bajaba. Una vez arriba, fuimos a ver amanecer sobre el lago Kawah Ijen. Espectacular los colores del agua turquesa (absolutamente tóxica). Volvemos al hotel, desayunamos, recogemos las cosas y cogemos un ferry a la isla de Bali, nuestro siguiente destino. El trayecto en ferry es muy corto, de aproximadamente 30 minutos.

Recomendaciones gastronómicas

Buena cocina y variedad de platos, para disfrutar preferiblemente a pie de calle o en las pequeñas y familiares casas de comidas denominadas warungs. La gastronomía en Java varía en función de la región, no solo los platos sino también la preparación de los mismos, el nivel de picante o dulce, etc. Hay platos más o menos generales que puedes comer en cualquier lugar de la isla y especialidades específicas de los dos grandes bloques gastronómicos en que se estructura la cocina javanesa: la de Java Central y la de Java Oriental.

El plato que nos hemos encontrado con más frecuencia en nuestra ruta por la isla ha sido el arroz (nasi) servido en distintas preparaciones (con pollo, verduras, soja, etc). El arroz, como en muchos países asiáticos, es base y parte fundamental de la alimentación en Indonesia. Nuestro plato fetiche ha sido nasi pecel, un plato típico javanés de arroz con verduras y una deliciosa salsa de cacahuete (pecel) con un toque dulce. Otro de los platos típicos que puedes encontrar en cualquier warung de la zona oriental de la isla es nasi rawon, una sopa/estofado de carne bastante sabrosa. Platos típicos que encontrarás casi en cualquier lugar son por ejemplo el gado-gado (una especie de ensalada de verduras con salsa de cacahuete y una especie de crujiente de pescado), bakso (sopa de albóndigas de ternera), ayam goreng (pollo frito), etc. Hay bastante variedad.

No nos olvidamos del cafe Toraja y la siempre refrescante cerveza Bintang.

Algunas recomendaciones:

  • Entra en cualquier pequeño warung que te encuentres por el camino y pide el plato del día que estén comiendo. Además de probar comida casera te permitirá entrar en contacto con la gente, el ambiente cotidiano y las costumbres del lugar
  • Una recomendación para Yogyakarta podría ser Warung Heru (Jl. Prawirotaman No.1, Brontokusuman, Mergangsan, Kota Yogyakarta). Muy recomendable y a buen precio.

Alojamientos recomendados

  • Aloha Hotel Yogyakarta (Jl.Prawirotaman I Mg III 573 B, Yogyakarta) regentado por un español de Almería que lleva más de treinta años viviendo allí con su familia. El hotel está muy bien situado en Yogyakarta, cerca de una zona repleta de restaurantes y servicios. La atención del personal es impecable y muy cercana.
  • Lava View Lodge Hotel (Cemoro Lawang) muy bien ubicado para explorar el área del volcán Bromo.
  • Watu Dodol (Jl. Raya Situbondo KM 14 Watu Dodol, 68462 Banyuwangi) un alojamiento muy cómodo y completo a buen precio, ideal para descansar y reponerte de los madrugones y trekkings. Muy bien ubicado para la visita al Kawah Ijen.