Malta en invierno

Malta, diciembre 2018

Pocos lugares en Europa concentran tal cantidad de historia en tan reducido espacio. De hecho, quizá el mayor atractivo de este pequeño archipiélago sea precisamente su patrimonio histórico y cultural. Para disfrutarlo sin el agobio del calor asfixiante y las multitudes veraniegas elegimos el mes de diciembre. En pleno mediterráneo, muy cerca de las costas italianas, viajamos a la República de Malta.

El país está compuesto fundamentalmente por tres islas: Malta, la isla principal, Gozo (Għawdex), la segunda en tamaño, y la pequeña Comino (Kemmuna).

La historia de Malta es simplemente extraordinaria. En estas pequeñas islas se desarrolló, o al menos tuvo presencia, una cultura megalítica de la que hoy apenas sabemos nada pero de la que conservamos algunos restos de su avanzado desarrollo en forma de estructuras ciclópeas erigidas con técnicas de construcción inexplicables para la época. Hagar Qim, Mnajdra, Tarxien, Skorba… Alguno de estos templos tiene más de 6.000 años de antigüedad, es decir, son los templos más antiguos de Europa, superando incluso al famoso Stonehenge. Visitar alguno de estos templos es una de las primeras recomendaciones del viaje. Capítulo aparte merece el Hipogeo de Hal Saflieni, el único templo prehistórico subterráneo del mundo descubierto hasta el momento (2.500 a.C). Una auténtica joya mundial (como bien queda patente en el precio del ticket de entrada…).

Malta es una tierra de auténticos misterios. Además de los enigmáticos constructores de sus templos megalíticos o las fascinantes construcciones del subsuelo, existen otras auténticas incógnitas arqueológicas como los llamados Cart-ruts (surcos de carro) excavados en la roca, a veces paralelos, de origen y propósito desconocido.

Por su ubicación en pleno Mediterráneo, Malta ha sido siempre un lugar de paso de rutas comerciales y punto estratégico militar. Fenicios, griegos, cartaginenses, romanos, árabes y normandos habitaron las islas antes de que pasaran a la Corona de Aragón y, posteriormente en el siglo XVI, fueran cedidas por Carlos I de España a la Orden Hospitalaria de los Caballeros de San Juan. A cambio del simbólico y famoso tributo anual del halcón maltés, esta Orden de Malta se estableció en las islas y las convirtió en el auténtico bastión de occidente frente a la expansión del imperio otomano hacia el mediterráneo occidental, como quedó patente en la épica defensa del famoso sitio de Malta de 1565. Pasear sin prisa por las calles, fortificaciones y miradores de La Valeta, capital del país, y el conjunto de las denominadas Tres Ciudades o Cottonera: Birgu (Vittoriosa), Senglea (L-Isla) y Bormla (Cospicua), es perfecto para descubrir y empaparte de toda esta historia. Estas ciudades fortificadas se despliegan sobre uno de los mejores puertos naturales del mundo, creando un conjunto de tal belleza e interés que, para nosotros, justifica por sí solo ya el viaje.

Cruz de Malta

Un conocido miembro de los caballeros de Malta creó la probablemente más importante obra pictórica que puede visitarse actualmente en el país. Hablamos del pendenciero y excepcional Michelangelo Merisi da Caravaggio y de su famosa obra La decapitación de San Juan Bautista (1608), que puede visitarse en la Concatedral de San Juan de La Veleta. Una obra única, quizá la mejor del pintor, que junto con la Concatedral se convierten en otra de las visita obligadas para el viajero.

Concatedral San Juan
Concatedral de San Juan de La Veleta

La gastronomía de Malta es un reflejo de su historia, ecléctica y llena de influencias aunque estructuralmente mediterránea. En su cocina tradicional hemos encontrado productos de proximidad y mucha influencia italiana. Buenos productos locales, como el queso Gbejniet, de cabra u oveja, o las cervezas artesanas de Lord Chambray. Entre sus platos de referencia se encuentra el Stuffa Tal Fenek (conejo estofado), el pastel de Lampuki (pescado típico local), la contundente Timpana o los famosos hojaldres para comer a pie de calle llamados Pastizzi.

Un aspecto clave de este viaje ha sido el cuándo. Casi con toda seguridad, teniendo en cuenta experiencias y comentarios de otros amigos y viajeros, las sensaciones en temporada alta son muy distintas. Nos referimos al exceso de gente, tráfico y calor, tres de los elementos que más fácilmente pueden enturbiar un viaje. Viajar en temporada baja a Malta es sin duda la principal recomendación de este post. Recorrer las Catacumbas de San Pablo o los templos de Hagar Qim a solas y en silencio no tiene precio.

Aquí tienes el enlace a nuestro itinerario Malta en 4 días, con el esquema de nuestra ruta y el diario de viaje con el detalle de cada una de las etapas.